lunes, 4 de julio de 2011

Camel - The Snow Goose (La gansa blanca) 1975

Ficha técnica
Andrew Latimer - Guitarras y flauta.
Doug Ferguson - Bajo
Peter Bardens - Teclados
Andy Ward - Batería

Lanzamineto: Abril de 1975
Discográfica: Decca Records

Lista de Canciones
1. The great Marsh
2. Rhayader
3. Rhayader goes to town
4. Sanctuary
5. Fritha
6. The Snow Goose
7. Friendship
8. Migration
9. Rhayader alone
10. Flight of the Snow Goose
11. Preparation
12. Dunkirk
13. Epitaph
14. Fritha alone
15. La Princesse Perdue
16. The Great Marsh

Inspiracción literaria
The Snow Goose es el tercer disco de Camel, publicado en 1975. Es un album conceptual instrumental, basado en la novela del escritor americano Paul Gallico "The Snow Goose" o "La gansa blanca" en español. Sin embargo, el escritor Paul Gallico emprendió acciones legales para que el álbum no fuera relacionado (más de lo necesario) con su libro. No quería, por así decirlo, que "The Snow Goose" fuera una BSO del libro. De ahí que Camel se tuvieran que ver forzados a incluir "música inspirada por..." para mantener el nombre del disco y el nombre de todas las canciones, que hacen una clara referencia a la historia que se cuenta en el libro.

De hecho, para entender la belleza de Snow Goose, hay que conocer la historia de la novela de Paul Gallico.
La historia nos habla de Rhayader, un jorobado deforme bastante poco agraciado físicamente que se retira a un paraje abandonado en la Gran Marisma, para centrarse en la búsqueda de la belleza a través de sus pinturas y el contacto con la naturaleza, lejos de una sociedad superficial que le juzga y le rechaza por su apariencia monstruosa.
Fritha es una niña que encuentra un majestuoso ejemplar de ganso de las nieves (o los conocidos como gansos blancos), que no puede volar a causa de un ala rota durante una terrible tormenta. Para curar a la gansa, Fritha decide vencer todos sus miedos (infundados por la sociedad con respecto a Rhayader) e ir a ver al "misterioso jorobado" para que le ayude a salvar a la gansa... y así empieza una bonita amistad entre el sensible y feo Rhayader y la valiente Fritha, que consiguen curar a la gansa, bautizada por Fritha como Princesse Perdue. La Princesse Perdue puede volar de nuevo y así seguir con el viaje migratorio que llevaba a cabo antes del accidente de la tormenta.
Rhayader se ve obligado a participar en una operación militar llamada "la batalla de Dunkerque" (conocida como Operación Dinamo), una operación militar que permitió el rescate y evacuación de miles de soldados británicos y franceses durante la invasión nazi a territorio francés durante la Segunda Guerra Mundial. En esta batalla, Rhayader pierde la vida.
La Princesse Perdue regresa junto a Fritha, y es la encargada de darle la noticia (no directamente, obviamente).


El disco
La grandeza de The Snow Goose es que, pese a ser un álbum instrumental, describe a la perfección la historia del libro. Describe emociones, sentimientos, parajes... con simples melodias cargadas de la dulzura propia de la música de Camel.
El disco se abre con The Great Marsh, la intro que nos situa en el paraje natural donde tendrá lugar el desarrollo de casi toda la historia. Empieza sin oirse nada, para ir, poco a poco, como acercándonos desde la lejanía hasta el punto álgido, la Gran Marisma, mediante la hermosura y la sencillez de una melodía que nos transmite la paz y la mágia.
Una vez situados, nos presenta al protagonista mediante el tema Rhayader, un tema dulce que nos deja ver el fondo del personaje más allá de su 'poco' agraciada apariencia física. Nos muestra un interior bello, sensible... ese "algo" tan grande que los superficiales jamás podrán conocer. Seguidamente, Rhayader goes to town, nos permite ponernos en la piel de Rhayader en su visita a la ciudad. Podemos sentir las burlas, el rechazo, las miradas de desprecio y sentirnos agobiados y furiosos en las partes rápidas, y sentirnos tristes y discriminados en las partes más lentas, dejándonos llevar por el sentir del protagonista en la gran guitarra de Latimer.

Sanctuary, aleja a nuestro querido Rhayader de la ciudad. El excaso minuto de duración de este tema y el apacible clima que lo rodea nos situa esta vez en el Santuario donde Rhayader decide refugiarse: un faro abandonado en la Gran Marisma, donde encontrará la paz en soledad y podrá dedicarse a la búsqueda de la belleza a través de la observación y la pintura.
Y, entonces aparece en escena Fritha, un tema dulce e inocente que nos presenta a la jóven. Casi podemos sentirla pasear, sonriente, feliz y alegre... hasta que enlaza con The Snow Goose, que describe el encuentro de la jóven con el ave herida, y, muy probablemente, el encuentro y la petición de ayuda de Fritha con Rhayader.

Friendship es un tema alegre, con un fondo repetitivo y la voz predominante de un oboe, simulando, tal vez y como en tantas ocasiones se ha hecho, la voz de la Princesse Perdue, feliz y agradecida con sus dos nuevos amigos.
Migration es una novedad en el disco, pues es la primera vez en lo que llevamos de historia que se introducen voces, aunque sin letra, como si se tratara de un instrumento más. Es la despedida de la gansa blanca, que continuará con su migración ahora que gracias a Rhayader y a Fritha está curada.

Una vez que la gansa se marcha... Fritha regresa a casa, y, una vez más, Rhayader se queda solo. Rhayader Alone es una variación en el tema de Rhayader, presentandolo muy entristecido, sumergido en la soledad en su torre abandonada en la gran marisma, sin la compañía de la gansa blanca... ni de su querida Fritha, la única humana que se atrevió a acercarse a él.


Flight of the snoow goose nos aleja de la escena, describiendo a la perfección la belleza del ave durante su feliz vuelo. Y una vez lejos la gansa blanca, se enlaza con Preparation el tema en el que Rhayader se prepara para el combate, que empieza suave, dulce... para transformarse en una melodia cargada de miedo. Sentimos el miedo en la calma saturada de efectos... y Dunkirk inevitablemente, nos mete de lleno en la batalla, con partes de viento y una percusión bastante épica. Es el tema más largo del disco, con una progresión bastante acertada y una parte final que refleja la confusión y el dramatismo de la batalla.

 
El turno de el momento más trágico del disco: la muerte de Rhayader, en Epitaph, un tema oscuro, grave, que muere lentamente hasta acabar en unos segundos de absoluto silencio antes de dar paso a Fritha Alone, la variación de Fritha, que nos describe a una Fritha sin alegría, nostálgica, que echa de menos a sus amigos.
Pero la soledad de Fritha se rompe con el retorno de La Princesse Perdue en el que la gansa vuelve. Al principio es un tema muy alegre, un reencuentro feliz entre las amigas... pero luego baja de intensidad, al enterarse Fritha por la gansa de la trágica muerte de Rhayader. El tema adquiere en esta segunda parte un matiz doloroso... pero fuerte, de superación.

Y... tal como empezó todo, acaba, con The Great Marsh, pero, en vez de acercarnos como el primer tema... salvo que esta vez, en vez de acercarnos, nos aleja progresivamente de la escena donde tuvo lugar la historia.

jueves, 23 de junio de 2011

Turisas y finales Creajoven Murcia (17 Junio 2011)

Las finales de la rama musical del concurso de nuevos talentos Creajoven, son siempre esperadas con gran entusiasmo por el público murciano. Se trata de un concierto en el que participan los tres finalistas del concurso, y, además, la organización siempre suele conseguir a un artista de renombre para que toque de cabeza de cartel en este minifestival murciano.
En años anteriores, el cartel había contado con la presencia de grupos nacionales como Hamlet o La Fuga, que siempre son un reclamo para que el público se anime a ir al evento y conocer nuevos grupos de su región que vienen pisando fuerte.
Pero la sorpresa de este año ha sido totalmente inesperada. No sólo no ha sido un grupo nacional… sino que ha sido Turisas, un importante grupo de la escena folk metal europea, muy querido por los amantes del género.
Además, cabe destacar que Turisas tenían planeada una gira por territorio español que tuvieron que cancelar (aunque luego confirmaron tres nuevas fechas… pero para Noviembre de este año). Y, sobre todo, cabe destacar que esta actuación ha sido GRATIS.


A las ocho en punto, y bajo el desagradable sol murciano, se abrieron las puertas del pequeño recinto del Parque Fofó. Aunque la hora estimada para el inicio del grupo principal eran las 23 horas, me sorprendió gratamente ver la enorme masa de camisetas negras y caras pintadas que aguantando el calor de forma épica se concentraba allí a tan tempranas horas.
El calor era insoportable, pero mirases donde mirases veías caras sonrientes que se refrescaban con cervezas y tintos de verano.

A las ocho y media, el primer grupo finalista hace acto de presencia. Iron Curtain son un grupo de Speed Metal bastante conocidos y respetados en la escena murciana. Rápidos y contundentes, caldearon los ánimos de un público bastante entregado, que se animaba a corear los pegadizos estribillos como “brigada satánica, brigada del metal” y fueron muy aplaudidos. Tuvieron mucha complicidad con el público, y se curraron el espectáculo con un cañón de confetis y un amigo del grupo que salía con máscara, hacía air guitar con una muleta y animaba al público a hacer moshs y a cantar.
Poco más de media hora después, el segundo grupo finalista. B.A.B (Brutal Anal Blast). Nos sorprendieron a todos, porque hacen un death metal bastante decente, y no estuvieron nada mal. Se los notaba algo de falta de complicidad entre los componentes, y quizás un poco paradillos en escena, pero sonaron bastante bien.

Y los últimos finalistas fueron Newton Cae, que, pese a estar muy alejados del estilo que suelo escuchar, no me desagradó el metalcore raro que hacían, y tuvieron un directo potentísimo. Se mueven como pez en el agua por el escenario y se les nota bastante experimentados.

Al finalizar las actuaciones, los técnicos se pusieron manos a la obra con la preparación del escenario, que se tiñió de rojo y negro, los colores del grupo, y, antes de comenzar la actuación de los cabezas se anunció a los ganadores del concurso: Iron Curtain.

Con la épica intro de su álbum Battle Metal, Victoriae & Triumphi Dominus, los seis miembros de Turisas hacían su triunfal entrada levantando los puños y colocándose en sus marcas, mientras todo el público que llenaba el recinto se agolpaba gritando y aplaudiendo extasiados.


To Holmgard and Beyond, de su segundo disco, fue el primer tema que nos regalaron (nunca mejor dicho, porque no pagamos nada por verlos). Las gafas de una servidora, en un momento de locura, volaron y se estamparon contra el suelo, mientras yo y los míos las buscábamos entre los pies antes de que empezara el estribillo y fuera demasiado tarde para ellas, pues se desataría la locura colectiva y alguna bota militar pondría fin a su existencia. Las encontramos justo antes de que Mathias Warlord, cantante y frontman del grupo levantara los brazos y con un grito nos pidiera que le acompañáramos a él y a sus guerreros en el coro del estribillo. La locura se desató, como era de esperar (pero mis gafas ya estaban a salvo en mi bolso). El público murciano, con los puños en alto, se dejaba los pulmones en hacerse oír, muy entregado ya en este primer tema.
El violín de Olli Vänskä y el acordeón de la preciosa Netta Skog nos metieron de lleno en uno de los primeros temas del grupo, de su primer disco, One More. Un tema con partes muy tranquilas y una grandísima actuación del simpático Olli.  
Y tras dos clásicos, el momento que más de uno se temía. The March of the Varangian Guard es un tema de su último disco, que no ha sido muy bien acogido por la mayoría de sus seguidores. Sin embargo, tiene la fórmula Turisas: partes cantadas suaves, partes más agresivas, guitarras pesadas y un estribillo coral épico, y eso, en un directo, nunca defrauda. Enlazaron con otro tema del último disco, Take the day, un tema con una fuerte influencia ochentera, que, pese al potente directo y al buen recibimiento de todo el mundo, a mi personalmente me dejó algo fría.
Y antes de meternos otro tema de su último trabajo, el bueno de Mathias sale con un bote de cerveza y nos comenta que menuda mierda le habían dado, que eso ni es cerveza ni es ná. Creo que le dieron un bote de cerveza sin alcohol… así que, ni corto ni perezoso, derramó todo el contenido del bote en el escenario… le faltó pegarle fuego XDDD
Hunting Pirates empezó acompañado de las palmadas de todo el público, que, si bien en el disco no me terminó de convencer los extraños cambios de ritmo, en directo, como siempre, mejorado y muy cañero.
Para no saturarnos de canciones nuevas, In the Court of Jarisleif, un tema con un aire gitano-europeo, muy rápido que nos invitaba a bailar como si estuviéramos en una taberna bañando nuestros hígados de cuernos de cerveza.
Pero están en gira de presentación de su último trabajo Stand up and Fight… así que otro tema más: The Great Escape. Aquí me pasa al revés que con otros tema: en el disco fue de lo que más me gustó (tal vez porque fue la primera que oí), pero en directo, aunque gana épica, no me emocionó al mismo nivel. Aunque no deja de ser preciosa e hizo que las partes de violín me erizaran los pelillos.
Y uno de los momentos que esperaba con más ganas (aunque no el que mas). Miklagard Overture, un tema largo, dulce en ocasiones, con una fuerte carga emocional y orquestal. Es uno de mis temas favoritos y en directo me transporta a unas tierras de leyenda con solo cerrar los ojos. Fue un gran momentazo.
Tras la épica y emocionante Miklagard Overture, me sentía una guerrera, dispuesta a luchar contra un clan rival o a salir de caza para alimentar a los míos… pero me cortaron todo el rollo, sacándome una sonrisa cuando a golpe de batería y bajo, tocaron los acordes del himno español… pero no ese himno español que todos os imagináis… sino el de “Alcohol, alcohol, alcohol, alcohol, alcohooool, hemos venido, a emborracharnos, el resultado nos da igual” la coreó todo el mundo, y entre risas, aplausos y saltos, sintiendo ese orgullo alcohólico español que nos caracteriza cuando todo el grupo tocó la canción como si se tratase de un adelanto de su próximo disco.

El acordeón de la siempre sonriente Netta nos transportó de nuevo a una taberna y animó al baile y la locura colectiva con Sahti Waari. Que temazo, señores, que temazo. Aunque moríamos de calor y todo el tiempo que llevabamos de pie y saltando pesaba sobre nosotros, el cansancio y la desesperación no pudieron apoderarse de nadie, porque este tema en directo es un chute de adrenalina increíble.
Y… Mattias nos organizó al finalizar el tema. Los del lado derecho eran el grupo “uan” y los de la izquierda el “chu” Cuando nos señalara, sólo teníamos que gritar todo lo fuerte que pudiéramos los del grupo que le tocara. Obviamente, la gente gritaba cuando sentía que tenía que gritar, sobre todo los que no veíamos nada, (como servidora, que sólo se podía sacar las gafas de vez en cuando para darle un repaso a Mattias), pero la gente tiende a emocionarse mucho con este tipo de interacción con el grupo y, cuando más emocionados estaban… cuando más fuerte gritaban… llegó EL TEMA.
Es curioso que un grupo de la calidad de Turisas sea conocido, sobre todo, por una versión… y es curioso que esa versión sea de un clásico de la música disco. Rasputin, el mítico tema de Boney M, es una locura en su versión folk metalera. La gente se vuelve completamente loca, y todo el mundo se olvida de todo para centrarse en Rasputin. No recuerdo nada de lo que ocurrió durante el tema… sólo que bailé, salté, grité como una condenada posesa… y lo pasé como nunca.
Pero… aún nos esperaba un tema más… la mejor forma de cerrar un concierto redondo. Battle Metal continuó la locura que despertó tímidamente Sahti Waari, se desarrolló a marcha forzada con Rasputin y finalizó con un himno en toda regla.
Y así finalizó un concierto inesperado, que nadie se creía. Turisas gratis en Murcia, totalmente entregados, nos deja un recuerdo de una noche de épica, risas… y dolor, mucho dolor. Los días posteriores al concierto estuve casi casi en coma, con el cuerpo totalmente dolorido, pero una sonrisa de oreja a oreja que aún me dura cada vez que recuerdo la fiesta que nos pegamos.
Hasta la próxima, Turisas… y un saludo muy especial a mi amigo Berzo, mi compañero grita-Vodka en todos los temas que seguro que aciertas XDDD XDDD XDDD


miércoles, 15 de junio de 2011

Destruction - Day of Reckoning

Ficha técnica

Marcel "Schmier" Schirmer - Voz y bajo
Mike Sifringer - Guitarra
Wawrzyniec "Vaaver" Dramowicz - Batería

Lanzamiento: 18 de Febrero del 2011
Sello discográfico: Nuclear Blast

Lista de canciones

1. The Price
2. Hate Is My Fuel
3. Armageddonizer
4. Devil’s Advocate
5. Day Of Reckoning
6. Sorcerer Of Black Magic
7. Misfit
8. The Demon Is God
9. Church Of Disgust
10. Destroyer Or Creator
11. Sheep Of The Regime
12. (BONUS) Stand up and Shout (Cover de Dio)

Destruction es uno de los estandartes del thrash metal europeo. Si bien son desconocidos entre los que creen que en el thrash solo hay grupos llenaestadios (ejem), los alemanes siempre han sido respetados y admirados por un selecto grupo de aficionados al metal más underground de la vieja escuela.
Day of Reckoning ha visto la luz en este 2011 y ha supuesto el regreso del trío liderado por el cantante y bajista Marcel Schmier, aunque recordemos que desde su último disco no se han bajado de los escenarios de todo el mundo, pues sus incansables giras les llevan siempre por todos los rincones y salas, inclusive en España.
La novedad de Day of Reckoning es que el trio incluye un nuevo batería, Vaaver, anterior batería de los polacos Unsun. Con esta nueva incorporación, Destruction se han vuelto mucho más potentes, con un sonido más frenético y arrollador.

Day of Reckoning es un disco que está orientado, quizás, a los potentes directos de la banda.
The Price (tema que adelantaron en Diciembre de 2010) empieza contando los segundos para arrancar y dar un acelerón que no nos dejará respirar a lo largo de los once (doce, si contamos el bonus) temas que contiene el disco.
Cañero, de principio a fin, nos muestra a un Schmier en plena forma a los trabajos vocales, potente y con la fuerza que algunos echaban de menos en los últimos trabajos de estudio de la banda. Mike Sifringer, en su linea, nos regala solos agresivos y veloces que harán las delicias de los más exigentes… y bueno, el trabajo de Vaaver a la percusión es de sobresaliente, convirtiéndose casi sin quererlo en el arma más poderosa de este Day of Reckoning.
De entre todos los temas, destaca Sorcerer of Black Magic , un tema tan oscuro que si no fuera por la voz puramente thraser de Schmier nos haría plantearnos si estamos ante un grupo de Black metal más que de Thrash. Los coros logran ambientarnos en el peligroso mundo de la magia negra.
Devil’s advocate nos hace desear ser testigos de su ejecución en directo. Es, quizás, el tema más trabajado del disco. Magnificos riffs y solos adornan esta maravilla musical.
El tema oculto del bonus es una versión del gran Stand up and shout , tema de Ronnie James Dio, incluido en el mítico Holy Diver. Un gran homenaje para la voz del Heavy Metal.

Opinión personal
Reconozco que las primeras escuchas me dejaron algo fría, y eso en un disco de estas carecterísticas no viene siendo lo habitual. En esas primeras escuchas tuve la sensación de estar ante un disco cañero, sí, pero totalmente líneal... el típico trabajo que "oida una, oidas todas".
Tras ponerme seria, al borde de la decepción, decido darle un par de oidas más (que Destruction las merecen), y me descubro cantando casi a dúo con Schmier Hate is my fuel , emocionandome con Misfits y Devil's Advocate , intentando seguir los mortales bombos del "nuevo" y cerrando los ojos extasiada cada vez que el gran Sifringer hace una de las suyas a las seis cuerdas. Tras darme cuenta de esto, sólo puedo interpretar que Day of Reckoning no es uno de los miles de albums de thrash que las viejas glorias del género lanzan para conformar a sus seguidores y hacer caja, no: Day of Reckoning es un gran trabajo, posiblemente el más trabajado de Destruction.

A pesar de que finalmente me convenció, sigo viendo el gran fallo de que todas sus canciones me resultan iguales, salvo quizás la excepción de Sorcerer of Black Magic. Mis espectativas fueron demasiado altas con ellos: les pedí que me sorprendieran y ellos simplemente me dieron un gran disco con doce temas que podrían ser uno sólo.

Algunos temas


miércoles, 4 de mayo de 2011

XIV Festival internacional Jazz San Javier 2011

El XIV Festival Jazz de San Javier viene cargado de sorpresas y calidad.

El festival se va abriendo camino poco a poco, y cada vez cuenta con más aceptación por parte del público y la crítica.

Su cartel de este año, en tiempo de crisis, deja mas que satisfechos a los aficionados al género.
En el, podremos encontrar de todo: Jazz puro, Jazz Fussion, Jazz con toques flamencos, Jazz con toque oriental, Jazz Funk, Blues, Country, Rock, Rock and Roll... todo aderezados con la maestría de los profesionales que nos visitan este año y sus magníficas bandas.

Además, este año el festival está dedicado a la memoria de Gary Moore y Solomon Burke.

Las jornadas de Jazz en la Región de Murcia empezarán el 25 de Junio y terminarán el 30 de Julio, contando con 23 actuaciones en 12 días.

A continuación, os dejo el programa del Festival, acompañado por el precio de la entrada para cada noche.

Sábado 25 de Junio 12€
Biel Ballester Trio + Costel Nitescu
El guitarrista mallorquín Biel Ballester, acompañado por Graci Pedro (guitarra rítmica) y Leandro Hipaucha (contrabajo) inagurará el festival con una buena dosis de gyspsy jazz.
Costel Nitescu, violinista rumano, también acompañará al mallorquín en su actuación.
Albert Lee and Hogan’s Heroes
Albert Lee, el guitarra inglés que abarca un amplio abanico de estilos musicales y es un viejo conocido ya en San Javier tocará su propia música acompañado por los Hogan's Heroes (Gerry Hogan, Gavin Powey, Brian Hodgson, Peter Baron). Una apasionante propuesta que inundará San Javier de un aire Country.

Viernes 1 Julio 12€
Sergio Monroy
Jazz fussion con aires flamenco del gaditano Sergio, tras una gira por las Americas.
Lee Ritenour Band
Jazz Funk que derrocha calidad por las seis cuerdas del gran Lee. Además, viene acompañado de otro monstruo del género, Dave Grusin, un pianista y compositor con el que ya ha colaborado varias veces.

Sábado 2 Julio 12€
Leny Andrade & Sambop Band
La primera mujer (que no la última) de esta edición es la gran brasileña Leny Andrade, poseedora de una voz excepcional y una gran exponente de la bossa-nova.
Monty Alexander Trio
El mejor pianista jamaicano nos acompañará este sábado y deslumbrará al público con su gran virtuosiosmo con el piano y nos acercará a un Jazz de calidad fusionado con el Reggae de su tierra.

Miercoles 6 de Julio 12€
Ludovic Beier New Montmartre Quartet
Sorprendente Ludovic Beier, un gran acordeonista con un estilo único y alegre, acompañado de un piano, un violín, una batería y un contrabajo. No dejará indiferente a nadie.
Ramsey Lewis & His Electric Band
Otro gran pianista de Jazz, esta vez estadounidense, creador en los 70s de lo que conocemos hoy en día como Jazz Funk.

Viernes 8 de Julio 25€
Carla Cook & Albert Bover Trio
Otra gran dama del Jazz estará acompañada en su actuación por el pianista catalán Albert Bover y su banda.
Wynton Marsalis & Jazz at Lincoln Center Orchestra
El premiado trompetista estadounidense Wynton Marsalis será uno de los platos fuertes de esta edición (que no el único) acompañado por la Jazz at Lincoln Center Orchestra, una orquesta compuesta por 14 músicos que harán las delicias de los nostálgicos de la época dorada del Jazz y sus big bands.

Sabado 9 Julio 12€
Jaume Vilaseca Quartet & Ravi Chary
Una gran fusión de estilos nos harán el pianista español Jaume (que toca mucho Jazz-Fussion con aires flamencos), su banda, y el gran Ravi Chary, que dará un toque oriental con su gran dominio del Sitar.
Elvin Bishop
Buen Blues fusionado con Rock and Roll de los dedos del gran guitarrista Elvin Bishop, que ha tenido el honor de partipar con grandes leyendas del género como John Lee Hooker o B.B. King.

Martes 12 Julio 36€
Chicago
Sin duda, el mayor reclamo del festival. San Javier se llenará de nostalgia y cantará al ritmo de los himnos de este monstruo que puso de moda en los 70s el Jazz fusionado con Rock puro.

Viernes 15 Julio 12€
René Marie
Otra señorita teñirá la noche de magia con su personal y sensual voz.
Joe Louis Walker
Buen mano de uno de los mejores guitarristas del género, una joya viva.

Sábado 16 Julio 18€
Niels Lan Doky Trio
Uno de los mejores pianistas actuales, que nos ofrece un Jazz bastante dulce y encantador.
The Clayton – Hamilton Jazz Orchestra con John Pizzarelli
Los hermanos Clayton (contrabajo y saxo) y Jeff Hamilton (batería) son los cabezas de esta gran Big Band compuesta por 19 músicos y, además, la gran voz y la guitarra de John Pizzarelli.

Viernes 22 Julio 25€
John Scofield Quartet
La pieza fundamental del Jazz actual, John Scofield, un gran guitarra que, lejos de venir solo, se ha acompañado de célebres músicos de Jazz como Mulgrew Miller (piano), Scott Colley (contrabajo) y el gran Bill Stewart (batería)
The Animals & Eric Burdon
Otro de los platos fuertes del festival, otro de los dinosaurios que suben la categoría del festival este año.

Sabado 23 Julio 15€
Hiromi: The Trio Project
Pese a no tener tanto nombre como los platos fuertes del festival, Hiromi Uehara es una grandísima artista japonesa, muy querida y admirada por el público. Su jazz es distinto al de todos... su forma de tocar, única, alocada... y encima nos visitará con dos grandes leyendas de la música, Anthony Jackson, uno de los mejores bajista de jazz del mundo y Simon Phillips, batería de Toto, grande entre los grandes.
Lucky Peterson
Uno de los grandes músicos de música negra. Una voz que no deja indiferente a nadie, con una fuerza sobrecogedora y un toque único.

Sábado 30 Julio 12€
Pink Turtle
Pop jazzero, alegre y sumamente original que servirá para cerrar (junto a Chris Farlowe) el festival a lo grande, seguramente con sus populares versiones de los mejores temas de la historia del rock.
Chris Farlowe & The Norman Beaker Band
Una de las grandes voces del R&B británico, otro dinosaurio que sigue en activo tras más de 50 años en el mundo de la música.

El 16 de Mayo salen a la venta todas las entradas, aunque ya se pueden reservar.
Además, la organización del festival pone a la venta un abono para diez noches por el precio de 100€ (salvo las actuaciones de Chicago y Wynton Marsalis & JLCO)

Para más información:
http://jazz.sanjavier.es/es/index.html

jueves, 28 de abril de 2011

Roger Waters - The Wall, Madrid 26-03-2011 PT. 2

Durante los quince o veinte minutos que duró el descanso, estuvimos contemplando un muro con los rostros y los datos de más víctimas de las guerras (había varios españoles asesinados durante la guerra civil o víctimas de ETA).
Las fotos que se proyectaron fueron enviadas a través de la página web de Roger Waters los meses antes al inicio de la gira, por lo que la mayoría de ellas las habían enviado familiares directos de las propias victimas.
El muro vuelve a transformarse en muro cuando las luces se apagan. Las primeras notas de Hey you, otra de las míticas de Pink Floyd inundan el palacio en el primer tema del segundo disco. "Can you feel me?" Miles de miradas buscábamos a Waters, pero él permanecía al otro lado del muro, lejos de nosotros, aislado y haciendo sentir su presencia con la cálida vibración de su voz.
Unos enormes ojos tristes empiezan a observarnos. Dos focos se encienden y pasean por el público mientras Is there anybody out there? suena. Las acústicas y los violines de la parte final nos distraen mientras que, sin darnos cuenta, una parte del muro izquierdo se abre y se convierte en un pequeño salón... perdón, en el mítico saloncito de la pelicula. Pero nosotros seguimos con Is there anybody out there? y no nos daremos cuenta de esto hasta que Nobody home hace acto de presencia.
Roger Waters aparece en el saloncito, sentado en el sillón, con la mítica lámpara, el televisor encendido... y ese será el pequeño escenario donde interpretará muy comodo el tema... tomando fuerzas quizás para el momentazo que seguía a continuación.

Todo el concierto fue espléndido, no os quepa la menor duda... y creo que mis humildes palabras reflejan hasta ahora la grandeza del concierto... pero lo que vino tras la actuación del saloncito... para eso me temo que me quedo corta diga lo que diga: la triada de Vera, Bring the boys y Comfortably numb
Muchos sabíamos que sería el mejor momento de la noche... y no defraudó. El recuerdo de Vera Lynn nos agarró el corazón. En la gran pantalla del muro, las proyecciones nos hicieron sonreir con lágrimas en los ojos cuando niños se reencontraban con sus padres que volvían de la guerra... pero, The Wall es real, y no todos los padres se reunen con sus hijos... y no todos los niños sobreviven a la guerra. Roger Waters apareció al sonar los tambores para entonar la épica Bring the boys back home. Nuestras lágrimas de alegría de las anteriores proyecciones se transforman en lágrimas amargas cuando se proyectan crudas imágenes de niños marcados de por vida por algo que no entienden. Con las manos en alto, la mayoría nos dejamos llevar en este tema... sabiendo que lo que venía a continuación sería lo más grande del concierto.
Comfortably Numb es para mi el corazón del muro (además de un tema muy muy especial). Me veo incapaz de decir nada sobre el, salvo que no pude parar de llorar y aun me duelen los brazos de tener durante los siete minutos que duró los pelos de punta permanentemente.Y como no puedo decir nada, os dejo un video.
Bueno si, tras el ver video si que quiero apuntar que David Kilminster se salió a más no poder. GRANDE

Cuando terminó, me hubiera quedado toda la noche aplaudiendo hasta que las fuerzas me abandonaran, pero el tema que seguía a continuación me recordó que The show must go on. El grupo vocal que llevaba Waters por coro salió a escena delante del muro, capitaneado por Robbie Wycoff, todos vestidos de militar. Eché de menos las anteriores giras de Waters, y las voces negras de mujeres que le solían acompañar. Daban un toque mucho más glamuroso a los temas, y posiblemente, The Show must go on habría ganado muchísimo con una Katie Kissoon, por ejemplo... pero a servidora no le quedó mas remedio que conformarse y, pese a mis palabras, no tengo queja alguna.
In the flesh empieza poderosa entre los  lejanos aplausos de The show must go on. Te preguntas cuando han montado todos los instrumentos delante del muro, porque todo el equipo está en sus puestos para hacernos disfrutar, vestidos de militar. Nuevamente los martillos cruzados hacen de acto de presencia, como si cayeran pesados estandartes en el muro, y banderas... y Waters de nuevo con su gabardina de cuero.
Y... ¡el cerdo sobrevuela nuestras cabezas!
Esta vez no se trata del mítico cerdo de Pink Floyd, sino que es una especie de Jabalí negro. "¿Por qué no saca el cerdo original?" me preguntaron... bueno, la respuesta puede ser sencilla. El cerdo sólo sale a pasear cuando se interpreta "Pig" o alguna canción del disco Animals. Este jabalí portaba mensajes similares, aunque más acordes a la temática de The Wall y a la estética del concierto y la canción.
In the flesh termina con Roger Waters disparando a su público con una metralleta. Entre los aplausos se quita la gabardina, nos dedica unas palabras y, con el cerdo aún sobre su cabeza, él y su grupo empiezan a pedir palmas para que acompañemos  Run like hell. No nos queda otra que obedecer al dictador. Destacable trabajo a los teclados y a la batería.
Run termina con un aire marcial, y deja paso a los coros que dan inicio a Waiting for the worms. Robbie Wycoff me sorprende gratamente aquí, dandole un toque muy personal al tema, con unos falsetes muy logrados (me debió leer el pensamiento de que echaba de menos las voces femeninas).
Roger toma el megáfono y nos sentimos como si estuvieramos en la mili recibiendo ordenes de nuestro capitán. Las imagenes de la alucinación de Pink se suceden una tras otra, hasta llegar a la mítica marcha de los martillos cruzados y STOP unos segundos de paz donde Roger fuerza demasiado la voz pero que nos dan un respiro.
Comienza el sprint final. Mientras los técnicos desmontan la batería y se llevan todo el cableado, Roger Waters se quita la camisa y la tira con rabia. The trial nos anuncia que el fin ha llegado, es la hora de ser juzgado. En la pantalla se proyecta una serie de dibujos animados que resumen todo lo que vivimos con el muro hasta ahora. Las imagenes son grotescas, desagradables y agobiantes. Nos meten presión y nos ponen nerviosos... al borde la locura. Roger Waters nos dicta la sentencia con su voz de pelicula mientras se hace a un lado para que podamos disfrutar y saborear la pelicula.
The trial termina, y el muro empieza a teñirse de rojo sangre. El último verso de The trial es repetido una y otra vez por todo el público "TEAR DOWN THE WALL"... hasta que nuestro grito es escuchado, y el muro se nos cae encima.
El polvo cubre las primeras filas, mientras las luces se encienden. El público enloquecido se siente liberado, aplaudimos con fuerza y gritamos con un subidón de adrenalina impresionante.
Pero no todo está acabado, queda algo más. Entre los escombros del muro, salen en fila todos los miembros de "The wall tour" para interpretar, ya fuera del muro Outside the wall. Un final divertido, con arcordeón, trompeta, banjo... que nos despide y nos deja con una sonrisa en la cara... y con la extraña y mágica sensación de haber hecho un sueño realidad.

OPINION PERSONAL
Para mi The Wall siempre ha sido un disco importante. Cada vez que veo la pelicula me hundo, lloro, me pongo feliz, sonrio.
The Wall logra conectar con el oyente. The Wall logra hacerte sentir, escarba a través de tu muro, te descubre dentro de el, desnudo e indefenso. The Wall es mucho más que una pelicula, un disco, una idea... y el concierto de The Wall es mucho más que un concierto, que un directo, que una pelicula.
Tuve el placer de ver al señor Waters en dos ocasiones con la gira de Dark Side... y hasta entonces pensaba que no podría vivir algo mejor. Me equivocaba. The Wall en directo es una de las mejores experiencias que pueda vivir un amante de Pink Floyd, un amante de la música, un amante del arte, del cine. Es un orgasmo. Es un miedo enfrentado, una muerte, una subida a los cielos, una resurrección.
The Wall es poder cerrar los ojos y trasladarte a los rincones más oscuros de tu mente, iluminarlos... vencer. Y muchos fuimos los que nos sentimos victoriosos aquella mágica noche de Marzo.

martes, 19 de abril de 2011

Roger Waters - The Wall, Madrid 26-03-2011 PT. 1

Tarde... como siempre, tarde. Casi un mes después del concierto y ni un sola palabra del gran concierto al que tuve el placer de asistir. Pero aquí estoy para remediarlo.

ROGER WATERS, THE WALL. 26 Marzo del 2011
Sabado 26 de Marzo. Pocos minutos después de las nueve y media de la noche, las primeras notas de “In the flesh?”, interpretadas por una trompeta, resuenan en el Palacio de los Deportes de la comunidad de Madrid. Como primer bocado del gran menú que íbamos a degustar, bengalas rojas se disparan acompañando la entrada pesada del tema. En la pantalla de luna llena, situada en el centro del escenario, la mítica imagen de los dos martillos cruzados. A izquierda y derecha del escenario, unos pocos ladrillos empiezan a formar el muro, y, sobre ellos, parece haber pegados pósters con la misma imagen. En lo alto, sobre una estructura metálica, soldados portan banderas con el símbolo del martillo.

 Roger Waters aparece y nos observa, recorre el escenario saludando mientras la banda, compuesta por 11 músicos, continua solemne ejecutando la magia. Dos soldados visten a Waters con una gabardina negra de corte militar y unas gafas de sol. Con los brazos a la espalda se dirige al micrófono situado en el centro, y todas las miradas le observan mientras empieza a recitar sobre una cama de voces corales los primeros versos de “In the flesh?”: “Así que pensé que quizás te apetecería ir al espectáculo para sentir el cálido estremecimiento de la confusión”. Asentimos y entendemos que esto ya ha empezado, y que, tal y como solíamos hacer en nuestras casas, vamos a poder disfrutar del que probablemente sea uno de los mejores discos concebidos en toda la historia de la música, y lo íbamos a hacer allí, en directo, viendo al arquitecto del único muro que pagaríamos por volver a ver construir “¿Te gustaría descubrir lo que hay detrás de estos fríos ojos? No tienes más que arañar a través del disfraz”. Dicho esto, los soldados se retiran. Empiezan los disparos. Las luces se van, y los fuegos artificiales en fila, arriba y abajo, iluminan todo el Palacio mientras un avión (una maqueta de un caza) nos sobrevuela y se estrella en un lateral del escenario formando una gran llamarada.
Tras la espectacular apertura del show, el llanto de un bebé se nos clava en el pecho y, al igual que en el disco, es el turno de The thin ice. Robbie Wycoff es el cantante elegido para interpretar las voces de David Gilmour. La voz es mucho más aguda que la de Gilmour, y quizás no logre plasmar la dulzura con la que David comienza a susurrar este tema en el disco… pero estamos en un directo, y no estamos viendo a Pink Floyd, no podemos exigir nada más. En la pantalla del centro, se proyectan fotos de víctimas de distintas guerras, con nombres, apellidos, procedencia, año de nacimiento y año de defunción. El primer rostro que aparece es el del padre del propio Roger, que murió en 1944 en Ansio, Italia, durante la segunda guerra mundial. Canta Waters su parte, mientras las imágenes dejan de tener nombre propio y se convierten en un desfile de rostros rotos por las guerras.
Con las lágrimas retenidas en nuestros ojos, el ritmo galopante provoca un sin fin de gritos ahogados en la multitud. Another Brick in the Wall Pt. 1 hace que el público empiece a acompañar con palmas hasta que Waters, con su bajo en el centro del escenario, empieza la canción con la que acepta que su padre no va a volver y que “después de todo, no eran más que ladrillos en el muro”.
El sonido de un helicóptero silencia a los cada vez más lejanos lamentos de Another brick in the wall pt. 1. Un foco empieza a pasearse por todo el público, y hace que nos sintamos observados desde las alturas por un helicoptero que en realidad no está allí. Busca algo… y nos distrae mientras se despliega un muñeco gigante, una marioneta que representa al profesor abusón del colegio… al final de este “Happiest days of our lives”, que sirve de enlace a Another Brick in the wall pt. 2 , la gente sabe que viene la canción más conocida de Pink Floyd, y, cuando llega, todo el mundo estalla y empieza a acompañar a Waters y sus cuatro coristas con el himno “We don’t need no education”. la sorpresa llega cuando unos niños saltan al escenario en fila, y hacen un playback de la canción mientras hacen una “compleja” coreografía que consiste en dar palmas a un lado y a otro, y a señalar al muñeco cuando la canción reza “hey, teachers! Leave us kids alone” 

Los solos del tema se los reparten, primero David Kilminster, que acompaña a Waters desde 2006, y después Snowy White, que ya había acompañado anteriormente a Waters, a Richard Wright, a Pink Floyd y Thin Lizzy.
Cabe destacar que, a propósito de que el muñeco del profesor no es más que “otro ladrillo en el muro”, mientras escuchábamos y saboreamos todo lo que llevamos de concierto, los técnicos traían bloques y construían en directo un muro en el escenario. Son los protagonistas invisibles del gran espectáculo que vimos. Poco a poco, sin prisa pero sin pausa, uno a uno montaban más ladrillos en el muro, que cada vez se hacía más largo y más incómodo para los espectadores, pues en algunos tramos, y a estas alturas del concierto, el muro ya empezaba a tapar al grupo. Además, el muro se convertía poco a poco en una pantalla gigante sobre la que se proyectaban imágenes que reforzaban y/o complementaban a la pantalla de luna llena del centro.
Guitarra acústica en mano y de nuevo en el centro del escenario por delante del muro que ya iba tomando formando, Roger hace una pequeña pausa que aprovecha para saludar al público, darle la bienvenida y aplaudir a los niños que ya se han retirado. Aunque las canciones no hubieran seguido el orden del disco, creo que todos los allí presentes reconocieron la canción al primer acorde, y es que esa guitarra acústica que da comienzo a Mother es tan dulce como la canción (a pesar de lo terrible escondido dentro de la dulzura de su letra). Mientras tocaba, en las pantallas se le veía a él, 30 años antes, tocar y cantar la misma canción en blanco y negro con una perfecta sincronización. Y, de nuevo Robbie Wycoff vuelve a cantar la parte de Gilmour, interpretando en esta particular ópera rock, a la madre de Pink, la sobre-protectora que, como dice en la canción “no te dejará volar, pero puede que te deje cantar”. Quizás, este momento tan emotivo en el show fue el más decepcionante por Robbie Wycoff, que sigue sin encajar en la voz de Gilmour, y canta de una manera bastante aburrida. Definitivamente no está al mismo nivel vocal que aquel que anunció que se subiría a uno de los conciertos de esta gira europea, y quizás le quite algo de magia a la contestación que la madre le hace a su niño en el disco. A la izquierda del escenario, y cerca de Wycoff, otra gran muñeco, que representa a la madre, con sus brazos de ladrillo y su abrazo que te apresa dentro del muro, permanece inmóvil pero su presencia es fuerte e imponente. Los solos esta vez corren a manos de Snowy White y GE Smith.
Y Waters se esconde tras el muro. En el muro a medio contruir y la pantalla de luna llena un desfile de aviones en fila parece dirigirse hacia nosotros mientras suena Goodbye blue sky. Los aviones empiezan a bombardear en silencio mientras el coro, compuesto por los tres hermanos Lennon y Jon Joyce entona la melodía picada. Las bombas son símbolos, de un intenso color rojo, religiosos, políticos y capitalistas, los principales motivos de las guerras más crueles y sanguinarias, que nos hacen tener que despedirnos del apacible cielo azul. Y tras esta reflexión, todo se tiñe de un funebre negro. En las pantallas, al ritmo de Empty Spaces, se proyecta una animación similar a la de la pelicula el Muro, en la cual dos flores bailan, se acarician dulcemente con los petalos, hasta que una embiste a la otra y comienza una salvaje pelea entre ambas. Esta canción incluye una novedad respecto al disco, y es que se empiezan a proyectar más imágenes bastante agresivas, y suena una canción que no se editó en el disco What shall me down, poderosa y oscura, hace temblar no solo la estructura del muro que se está construyendo, sino la estructura del Palacio de los Deportes entera.
Sin tiempo para dejarnos respirar, la guitarra de David Kilminster (la más heavy), silencia nuestros aplausos, mientras se proyectan imágenes muy sensuales de mujeres desnudas, quizás una de ellas es la que buscaba Pink en Young Lust. En esta canción, cobra protagonismo Wycoff, ya que Waters solo participa en los coros y es engullido por las cuatro poderosas voces del coro. Magnífico y destacable trabajo el de Kilminster y el del hijo de Waters a los teclados.
Tras una conversación telefónica que parece tener lugar en el interior de un gran ojo, Waters aparece sentado, cabizbajo. Se pone en pie, en el centro del escenario, para entonar con rostro descompuesto One of my turns. Con el microfono en una mano, nos regala la canción, quizás, más sosa de la noche, que termina con una larga nota de su poderosa voz y el aplauso del público que quizás quedo algo frío. Y la pantalla del muro se tiñe de negro, para recibir la angustiosa Don't leave me now. Unas lineas de colores (verde, rojo y amarillo) empiezan a chorrear desde la parte de arriba del muro, y, a la izquierda, tras un fondo blanco de ladrillo, un gran marioneata similar a una mantis religiosa con cabello de fuego se despliega y danza lentamentamente en los últimos compases del tema, al ritmo del coro mientras Roger Waters nos da la espalda y se esconde tras el muro.
El muro se convierte en un gran televisor, y en el van apareciendo distintos lideres mundiales que nos ofrecen un discurso. A cada cambio de imagen, un golpe invisible va rompiendo la pantalla, y las voces de los lideres se mezclan y se convierte en una orgia sin sentido para abrirnos paso a Another brick in the wall Pt. 3, que el publico aplaude y corea entusiasta. Y los ladrillos que faltaban por poner se colocan mientras suena otra de las novedades respecto al disco, The last few bricks. En el último ladrillo que faltaba poner, en el centro del escenario, Roger Waters asoma la cabeza iluminado unicamente por las luces que están tras el muro en Goodbye cruel world. Y en el último "goodbye", el ultimo ladrillo es colocado. El muro está completo... y es el final de la primera parte del concierto.

NOTA: Las imagenes utilizadas para adornar la entrada están sacadas de WIKIPEDIA.org , de la entrada The Wall Live.

sábado, 29 de enero de 2011

High Voltage Festival II

El año pasado, el festival londinense High Voltage nos sorprendía a más de uno por tener uno de los mejores carteles progresivos de Europa. Contó con grupos como ELP, Asia, Focus, Pendragon, Marillion... además de otros tantos grupos tanto como progresivos como más rockeros y más metaleros.

En el 2011, High Voltage tiene el objetivo de superarse, y las primeras confirmaciones con las que ya cuentan convierten a Londres y al festival como un destino muy atractivo para los fans de la música progresiva.
Grupos confirmados:

JUDAS PRIESTS En su gira de despedida de los escenarios
DREAM THEATER
BLACK COUNTRY COMMUNION
Supergrupo formado por: Glenn Hughes, Joe Bonamassa, Jason Bonham y Derek Sherinian
JETHRO TULL
SPOCK'S BEARD
CARAVAN
MOSTLY AUTUMN
PALLAS THE ENID

Y se esperan muchas y jugosas confirmaciones.

El festival tendrá lugar en el Victoria Park de Londres, los días 23 y 24 de Julio.

El precio de las entradas:

Dos días: 116€.
Un día: 66€